martes, 24 de mayo de 2022

VIVA SAN JUAN!

 

VIVA SAN JUAN!



Estimados mirandeses





Ya se acerca el momento de vivir de nuevo  nuestras fiestas. Las más deseadas, las más disfrutadas, las más queridas, las fiestas de “San Juan del Monte”.

En estos días el que más y el que menos  está inmerso en diversos preparativos fiesteros como planchar las blusas, preparar los chubasqueros (esperemos que no hagan falta), apuntarse a los juegos y concursos o ensayar los cánticos sanjuaneros.

Poner a punto nuestras papilas gustativas y nuestros pulmones para vivir las fiestas intensamente es una tarea fundamental. Pero desde el grupo, QUEREMOS RÍOS VIVOS, además de desearos que paséis unas muy felices fiestas queremos centrar la atención en otro pulmón, el Monte de San Juan. Ese paraje mirandés que tanto amamos, necesitamos y disfrutamos especialmente en estos días pero también durante todo el año.

Nuestro monte de San Juan no ha tenido tanta suerte como nosotros y nosotras respecto a los preparativos. Su puesta a punto ha consistido en “eliminar” de sus preciosos parajes el llamado “Pino  radiata” o  “Pino de Monterey” por parte de las instituciones públicas.

Desde el mes de marzo, este grupo viene observando y denunciando cómo se están realizando talas de cientos de árboles en el monte bajo el paraguas legal de eliminar los árboles “no autóctonos” de la zona. Estamos cansados y cansadas de escuchar que los árboles son legales o ilegales, autóctonos o foráneos. El cambio climático y la facilidad de la naturaleza para adaptarse a las diversas condiciones climatológicas ha traído como consecuencia que muchos de estos criterios vayan cambiando y que árboles que antes eran denominados como “no autóctonos” se hayan adecuado perfectamente a su nueva ubicación aportando riqueza a la zona que pueblan. Hoy en día todos sabemos lo mucho que cuesta que una zona esté poblada de árboles y plantas y se cree un hábitat natural rico en fauna y flora. En el monte de San Juan los pinos y demás especies están perfectamente adaptados y asentados desde hace décadas.

Sin la repoblación y restauración forestal que se hizo hace unos sesenta años, muchos montes españoles ahora no estarían tan poblados de preciosos árboles y veredas sino que sus suelos serían infértiles y el ecosistema se iría degradando. Por fortuna, se plantaron grandes cantidades de pinos y se crearon frondosos pinares a lo largo de toda la península ibérica.

Desde nuestro punto de vista, aunque en un momento temporal determinado hagan falta limpiezas controladas de flora en zonas puntuales, esto debe ser siempre debidamente justificado y desde luego, 
la tala que se ha realizado en el monte durante estos meses no se parece en nada a una “limpieza controlada de conservación y mejora”.

El Monte de Miranda o Monte de San Juan es zona de especial conservación (ZEC) de España. En esta zona existe gran variedad de flora y fauna. Podemos disfrutar de prados alpinos y subalpinos calcáreos, robledales ibéricos de Quercus faginea y Quercus canariensis, bosques galería de Salix alba y Populus alba, encinares de Quercus ilex y Quercus rotundifolia, bosques endémicos de Juniperus spp., bosques de coníferas; Alimoche, Buitre leonado, Águila real, Milano negro, Cogujada montesina, Águila azor perdicera, Aguilucho cenizo, Martín pescador, Búho real, Escribano hortelano y un largo etc….

Los mirandeses llevamos años observando el asentamiento y desarrollo ecológico de esta zona natural y de esparcimiento de ocio popular por la situación de nuestra ciudad. Por este motivo, estamos obligados a conservarla en las mejores condiciones y defenderla ante posibles intrusiones que pongan en peligro su continuidad como una zona natural rica y sana.

Por ello, desde el grupo “QUEREMOS RÍOS VIVOS” queremos exponer  a las instituciones responsables de la actuación las siguientes preguntas:

¿Estos árboles que llevan décadas con nosotros/as y que tanto bien nos hacen, no son autóctonos? ¿Acaso no forman parte de nuestro paisaje y de nuestro disfrute?  ¿No disminuyen la huella de carbono retirando el dióxido de carbono de la atmósfera evitando el calentamiento global?  La respuesta legal será probablemente que no lo son pero ¿y la reflexión moral? ¿Debemos eliminar una especie arbórea que NO daña nuestro ecosistema y que lleva décadas enriqueciendo nuestro medio ambiente para plantar especies que tardarán años en crear algo parecido? ¿Por qué las talas son tan masivas? ¿Se van a talar todos los árboles que están marcados con una línea roja en sus troncos? ¿En qué consiste ese “aprovechamiento sostenible” al que se refiere la Junta de Castilla y León ¿Para qué se utiliza la madera y quien recibe los beneficios de su venta? ¿A qué se destinan?

Una tala tan masiva como la que se ha realizado en el Monte de San Juan no es comparable con lo que verdaderamente es una “corta de conservación y mejora”. Para nosotros se trata de un gran error y de un despropósito medioambiental del que veremos pronto sus consecuencias

Estas son algunas de nuestras dudas y preocupaciones. Desde el grupo hacemos un llamamiento a las instituciones competentes (Ayuntamiento de Miranda de Ebro y Junta de Castilla y León) a que den respuesta a todas ellas y pongan medidas para frenar la despoblación foral que se está realizando en el Monte de San Juan.

                                                                                       

                                                         








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